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domingo, 1 de mayo de 2011

Wittgenstein y Ortega

WITTGENSTEIN
El propósito de su pensamiento es analizar el lenguaje (Filosofía Analítica). Todos los filósofos analíticos tienen dos aspectos en común: el interés en el lenguaje o el análisis del lengua como dorma de hacer Filosofía. B.Russel estableció tres tipos de filósofos analíticos: los que se interesan por el atomismo lógicos, algo que estudió Wittgenstein en la primera parte de su pensamiento en su ''Tractatus Logico-Philosophicus''; el segundo grupo son los que estudian el positivismo lógico y el tercero los que hacen un análisis del lenguaje natural, algo que coince con la segunda parte de su pensamiento en su ''Investigaciones Filosóficas''

En el Tractatus afirma que que el mundo en el que vivimos se compone de hechos que se componen a su vez de cosas, pero el lenguaje no le da tanta importancia a esas cosas, sino a los hechos en los que intervienen las cosas. El lenguaje se construye además, por proposiciones que tienen su base más elemental en las palabras.
En segundo lugar, se pregunta cómo es posible que el lenguaje puede habla del mundo y desarrolla su isomorfismo lógico para dar respuesta al asunto: ésto puede ocurrir porque comparten la misma estructura lógica, el pensamiento.
En tercer lugar, afirma que hablar sobre el mundo significa establecer preposiciones sobre el mismo que sólo tienen sentido cuando se refieren a hechos del mundo, de tal manera que defiende el valor referencial del lenguaje, es decir, tiene significado sólo cuando se refiere al mundo y a los hechos de él y sólo es verdadero cuando queda comprobado empíricamente.
Wittgenstein elaboró la teoría referencial del lenguaje, en la que establece que el lenguaje representa o pinta al mundo y entre el lenguaje y el mundo hay una relación que permite hablar acerca del mundo. Ese''mostrar''es lo que hace la Filosofía y la Lengua. Considera además, que la Filosofía no es una ciencia sino una actividad porque no dice nada del y mundo y tampoco se puede comprobar con ella que algo que se diga sea cierto o no.
En cuarto lugar, Wittgenstein defiende que ni la ,ni la Éstetica, ni la Metafísica encierran preposiciones con sentido porque el deber ético y la belleza estética son transcendentes y están más allá de lo que el mundo es en cuanto a hechos, son cosas subjetivas. Para el filósofo, pertenecen a la ''esfera de lo místico'', no muestran nada; de tal manera que, propone que no las usemos como expresiones linguísticas.
Otra cosa es la Metafísica, ya que, Wittgenstein considera que se cometen los mayores errores del lenguaje cuando hablamos del mundo como conjunto de el alma o el yo o de Dios; todo ello hay que eliminarlo del campo filosófico y científico.
Por tanto, conluyó en esta etapa que a la Filosofía sólo le queda la Lógica.

En las Investigaciones Filosóficas, Wittgenstein deja de pesar que el único lenguaje que puede hablar sobre el mundo es el lógico y defiende que todos los lenguajes tienen un sentido en función de su uso. Hay diferentes usos en función de las diversas situaciones que se puedan dar pero no hay un único lenguaje con sentido, sino varios que sólo se parecen porque guardan algún rasgo en común. Todos los lenguajes son juegos, ya que están sometidos a reglas.
En conclusión, la Filosofía ya no tiene sentido siendo sólo lógica, ahora se tienen que deshacer los ''enredos'' del lenguaje o los ''chichones'' que el pesamiento se hace al chocar con el lenguaje; aunque la Filosofía sigue siendo una actividad.


ORTEGA Y GASSET
El pensamiento de Ortega y Gasset se divide en tres períodos, el Período Idealista, en el que se centra en la ciencia; el Período Antidealista, en el que desarrolla los conceptos de circunstancia y perspectiva; y el Período Racionalista, en el que da importancia a los conceptos de vida y razón.

En su etapa idealista, explica que el retraso español tanto en su economía, en su política, o en su cultura, se debe al poco desarrollo científico-técnico. Propone ''europeizar'' España,lo que supondría incitar al país al desarrollo de la ciencia.
Cuando afirma ésto, está defendiendo que el conocimiento verdadero lo proporciona la razón y a las posturas objetivistas y racionalistas, posturas que ya defiende la Ciencia.
En el segundo período, Ortega y Gasset empieza a desconfiar de la Ciencia porque la física newtoniana ha entrado en crisis a causa del auge de la física de Einstein y la de M. Pack y hechos como la Primera Guerra Mundial. Ortega empieza a poner en duda el obetivismo y el racionalismo y abandona estas posturas para defender el antidealismo, basado en el concepto de circunstancia y perspectiva. Con esos dos conceptos además, va a poder definir el concepto de existencia individual (por influencia de Nietzsche, comenzó a centrarse sobre todo en los temas acerca de la vida humana).
Antropológicamente, las circunstancias son condiciones bajo las que se da la vida de cada hombre. No se entiende una vida sin esas condiciones o circunstancia que la definen (''yo soy yo y mi circunstancia'').
Gnoseológicamente, la perspectiva es el punto de vista con el que cada uno ve la realidad que nos permite ver cada una de esas circunstancias que definen nuestra vida. Cada uno tiene una perspectiva del mundo diferente porque tiene alguna circunstancia que lo diferencia de otro, aunque puede que entre dos o más sujetos coincidan algunas, pero nunca todas.
Para Ortega existe una Verdad, la cual queda definida por el conjunto de todos los puntos de vista que se dan, sin importar su diferencia o que sean contradictorios, porque todos los puntos de vista son verdaderos, pero la Verdad no puede ser conocida por nadie.
Para explicar este último concepto, Ortega y Gasset pone el ejemplo del paisaje: de un sólo paisaje, puede haber muchos observadores que ven ese lugar desde una perspectiva u otra y, por tanto, tiene apariencias diferentes.
El concepto de perspectiva no es racionalista, porque la Verdad no la da la razón; ni escéptico, porque Ortega defiende que sí existe una Verdad.Pero también lo aleja del Realismo (mundo) y del Idealismo (sujeto).

Concluyó su pensamiento centrándose en la realidad cultural, aquello que integra el concepto de circunstancia / la cultura es parte de la vida del hombre. / Los valores de la cultura son la ciencia,el arte y la justicia.


En el tercer período, el raciovitalista, donde la razón se pone al servicio de la vida, el filósofo define el concepto vida como .....

domingo, 10 de abril de 2011

Marx (s. XX)

Karl Marx es uno de los conocidos filósofos de la sospecha del siglo XX. Su pensamiento se divide en dos períodos, en el primero se ocupó del trabajo alienado (Manuscritos de economía y filosofía) y en el segundo trató el materialismo histórico (La ideología alemana). En los Manuscritos de economía y filosofía se centra en la antropología.
Marx defiende que el hombre no tiene una esencia definida o fija y se hace en función de las condiciones materiales (de trabajo) bajo las que vive. Estas condiciones materiales de vida son un producto del mismo, ya que el hombre se caracteriza por su capacidad para transformar la realidad, es decir, es un ser práctico y no sólo teórico. El trabajo es una actividad productivo-trabajadora. En el siglo XIX estas condiciones son las que están impuestas por el sistema capitalista y el trabajo se ha convertido en trabajo alineado, o sea, explotado y/o deshumanizado.
La alienación del trabajo tiene dos aspectos y supone, por una parte, la alienación del objeto y, por otra, la alienación de la actividad. El primer aspecto hace referencia al objeto que produce el trabajador, el cual pasa a manos de otro y ése mismo producto se convierte en algo que domina al trabajador; además, cuanto más producimos, mayor es nuestra alienación porque dependemos de nuestro trabajo. El segundo se refiere a la desposesión a la que se ve sometido el hombre cuando su propia actividad es vendida a otro que será entonces propietario de la misma, hasta llegar a tal punto que nos pague por ella.
En La ideología alemana desarrolla el materialismo histórico, una forma de interpretar la Historia desde sus bases materiales y de manera dialéctica. Según Marx, la Historia está llena de contradicciones, las cuales causan nuevos períodos históricos. Esta interpretación se opone a las formas de explicar la Historia que tenían los historiadores alemanes del momento, quienes daban una interpretación en base a las ideas. Cada etapa histórica, para Marx, puede explicarse con el concepto ‘’modo de producción’’. Un modo es un modelo teórico que explica las condiciones bajo las cuales ha vivido el hombre en cada momento histórico. Cada modo encierra dos conceptos fundamentales: la infraestructura económica y la sobreestructura ideológica.
La infraestructura económica se ocupa de las condiciones productivas de una etapa histórica concreta. Por una parte, describe las condiciones de trabajo del hombre y, por otra, los medios de producción, es decir, los elementos que entran a formar parte del trabajo. Defiende que durante todos estos años ya ha habido conexiones para conectar el uno y el otro, y el último de los casos, el cual está denunciando principalmente, es el capitalismo. El sistema capitalista ha hecho de los medios de producción una propiedad privada. Además, los intereses de los burgueses son contradictorios con los de los proletarios. Esta contraposición es el principal motor de la Historia que se ha ido repitiendo: la lucha de clases.
Marx define la sobrestructura ideológica como un conjunto de ideas generadas por una determinada infraestructura económica. Tiene como función justificar o disfrazar la situación de alienación que provoca la infraestructura económica. A esta sobrestructura la reconoce también como ‘ideología’. Para éste, una ideología es una falsa conciencia, una manera de pensar errónea). Se forma a través de ideas políticas, como por ejemplo: el liberalismo de Locke, las ideas económicas de Adam Smith, las ideas filosóficas de Aristóteles respecto a la propiedad privada o las religiosas, como el cristianismo, reconocido por ese autor como el generador del odio entre el pueblo. A través de la ideología se piensa que la situación es legal e influye en ciertos aspectos sobre la estructura económica impuesta, aunque no se espera que se produzcan cambios de vida.
 Para dar fin a su teoría, Marx propone que los trabajadores tomen conciencia del disfraz al que se ven sometidos los hombres y, una vez concienciados de tal cosa, podrán cambiar la estructura si actúan de un modo revolucionario.

viernes, 25 de febrero de 2011

Kant

Se distinguen dos períodos en su pensamiento: el precrítico, en el que se interesó especialmente en la metafísica racionalista y la física de Newton, y el crítico, en el que se dedicó a analizar la capacidad de la razón, sus posibilidades y límites, para hacer Metafísica. El próposito en esta segunda etapa se basa en responder a cuatro preguntas que se hace el filósofo, de las cuales sólo trataremos dos: ''¿qué puedo saber?'', la cual se responde con las matemáticas, la física y la metafísica en la Crítica de la Razón Pura, y ''¿qué debo hacer?'', la cual se responde con la ética en la Crítica de la Razón Práctica.
Las otras dos cuestiones (''¿qué cabe esperar?'' y ''¿qué es el hombre?'') se responden con la religión y la antropología correspondientemente.

La Crítica de la Razón Pura (CRPu) es una obra kantiana en la que se pretende analizar la razón en su uso teórico y cognoscitivo y, respondiendo a la primera de sus preguntas, afirma que la razón tiene dos tipos de elementos con los que trabaja: elementos a posteriori, empíricos o materiales, con los que construimos el conocimiento; y elementos a priori, puros o formales, los cuales, al contrario que con los primeros, no proceden de la experiencia, sino de la razón y son además estructuras vacías de contenido que sirven para organizar los elementos empíricos. Cuando conocemos algo, se ha producido una mezcla entre ambos.
Esta relación entre ellos hace que se produzca el llamado ''giro copernicano'' (el objeto tiene que adaptarse a las condiciones del sujeto).
En segundo lugar, Kant hace un análisis de los elementos formales del conocimiento, preguntándose qué conocemos los hombres. Puesto que la filosofía no tiene rigor y no es exacta, la ciencia (matemáticas y física), la cual sí es rigurosa y exacta, es la mejor forma de conocimiento. Concluido ésto, se pregunta si se puede hacer de la filosofía una ciencia pero, para responderse, necesitará analizar qué es la ciencia. Definiéndola como un conjunto de juicios que se clasifican siguiendo dos criterios, pasa a explicar en qué consiste cada juicio.
En el primer criterio, se clasifican los juicios según la relación que guardan entre sujeto y predicado. Por ello pueden ser analíticos (cuando el sujeto contiene el predicado) o sintéticos (cuando no lo contiene; propios de la ciencia).
En el segundo criterio se tiene en cuenta el tipo de verdad al que hacen referencia y pueden ser juicios a priori (siempre son verdaderos, universales y necesarios; propios de la ciencia) o juicios a posteriori (su verdad depende de la experiencia que se tenga del mismo; pueden ser particulares o contingentes).

Una vez expuesto ésto, Kant divide en tres partes la CRPu en las que intenta responder tres preguntas.
En la primera de ellas, la Estética Trascendental, analiza primero el funcionamiento de la sensibilidad. La sensibilidad produce intuiciones sensibles (o fenómenos), cuyos elementos formales son las intuiciones puras y sus condiciones a priori el espacio (sensibilidad externa) y el tiempo (sensibilidad interna); y los elementos materiales, los cuales nos proporcionan datos sensibles. En segundo lugar, a la pregunta ''¿cómo son posibles los juicios sintéticos a priori en las matemáticas?'', responde que es posible porque las matemáticas estudian el espacio y el tiempo.
En la segunda parte, la Analítica Trascendental, analiza en primer lugar el entendimiento (definido como una facultad que permite utilizar conceptos y hacer juicios). El producto del entendimiento son los juicios y los elementos materiales de éstos son la intuiciones sensibles, fenómenos o conceptos empíricos; los elementos formales son los conceptos puros o categorías.
Un ejemplo de categorías es la de causa-efecto. El límite de la aplicación de las categorías está en la experiencia o en los fenómenos. Un elemento material, sin el formal, es ciego y vacío. En segundo lugar, responde a la pregunta ''¿cómo son posibles los juicios sintéticos a priori en física?'' justificando que es posible porque la física se construye bajo la categoría de causalidad.
La tercera parte de la CRPu es la Dialéctica Trascendental, la cual también resuelve dos problemas. Primero de todo, se propone analizar la función de la razón, afirmando que ésta es el motor del conocimiento que lleva siempre al hombre a buscar una respuesta más completa de la verdad, es decir, la búsqueda de lo incondicionado (o producto de la razón). Para alcanzarlo necesitamos mezclar elementos materiales y elementos formales, cuyas condiciones son las ideas puras o a priori y son tres: la idea de 'yo' o alma, la idea de Dios y la idea de mundo. La idea de mundo representa lo incondicionado para lo exterior, la idea de alma representa lo incondicionado para lo interior y la de Dios representa el ideal de la razón. Aún así, para el ser estas tres ideas carecen de contenido y al no haber elementos materiales en ellas, no hay conocimiento sobre las mismas. Afirmar que las conocemos supondría hacer un uso ilegítimo de las categorías y éso conduciría al dogmatismo.
Kant pasa a hacer una crítica al dogmatismo basada en ese afán por conocer algo que está mucho más allá de los fenómenos (lo que se muestra por experiencia y se puede conocer), es decir, los noúmenos (lo que no se muestra y sólo se puede pensar).
La conclusión que saca el filósfofo tras su redacción en la CRPu es que no podemos hacer de la filosofía una ciencia, pero si podemos desarollo en la práctica (ética kantiana). Para ello escribió su otra obra: la Crítica de la Razón Práctica (CRPr).

En la CRPr, Kant establece que la única manera de explicar la ética con valor universal es haciéndolo de forma pura y a priori, al contrario de lo establecido en la CRPu.
Éste realiza una crítica a las éticas materiales, planteando en su lugar la ética formal kantiana. Define esta ética como aquella que busca la acción por sí misma, la que se hace por deber en obedecer una ley moral racional, sin estar subordinada a ningún otro fin o bien. Contraponiéndola a las éticas materiales, la ética de Kant se desarrolla en tres pasos que se corresponden en tres críticas.
Primeramente establece que la Ética Formal es una ética universal porque el deber parte de la razón y ésta es universal en los hombres. Consiguientemente defiende que el impertativo es uno categórico (manda la acción en sí misma) y se puede enunciar de tres maneras. En la primera de las formulaciónes se destaca ek carácter universal de la ley moral, en la segundael carácter de independencia de la voluntad respecto de cualquier objeto externo a ella y la tercera de ellas considera que cada hombre es un fin en sí mismo.
En la última de sus críticas establece que la voluntad es autónoma, libre, y que fundamente la ley moral.
Pero, además, Kant, considera sólo se es moral cuando se actúa por deber (necesidad de actuar por respeto a la ley moral), teniendo en cuenta qué acciones serían contrarias, cuáles conformes y cuáles serían por deber, es decir, para cumplir con el imperativo categórico.

Kant concluye la obra con tres postulados. La primera de esas verdades que se admiten sin demostración es la libertad, pues sin ella es imposible la autonomía de la voluntad; la segunda es la inmortalidad del alma, ya que garantiza el progreso del hombre en el deber y la última es Dios porque garantiza la coincidencia entre virtud y felicidad.
En conclusión Kant afirma la existencia de Dios y del alma como postulados pero siguen siendo indemostrables en el uso teórico de la razón.

Pero no sólo se dedicó a estas dos obras, también analizó el momento cultural e histórico en el que vivía, el movimiento ilustrado. Para él la Ilustración obedece a la máxima latina ''sapere aude'', por tanto defiende que el hombre debe prescindir de autoridad y debe pensar por sí mismo, adquiriendo una serie de derechos que el gobernante tendrá que permitir. También defendió la necesidad de la existencia de un poder internacional que evite guerras.

lunes, 31 de enero de 2011

Hume (s. XVIII)

Su pensamiento parte de la teoría del conocimiento: se propone analizar las ideas que pensamos y defiende que el origen de éstas está en la experiencia, la cual nos crea impresiones (representaciones que la mente hace del objeto que el sujeto está viendo). Las impresiones pueden ser vivaces (las que tienen muchos detalles) o simples. Éstas, retenidas en la memoria, se denominan 'ideas'. Con todo esto, establece su criterio de certeza: una idea sólo es verdadera cuando se puede señalar la impresión de la que deriva.
La relación de estas ideas se lleva a cabo mediante la mente o imaginación, de acuerdo con las leyes de semejanza (si se parecen), contigüidad (si están cercanas) y la ley de causa-efecto (un fenómeno es causa de otro).
Afirma también que hay dos tipos de conocimiento humano: el demostrativo (propio de las matemáticas y siempre verdadero) o el de las cuestiones de hecho o inductivo (propio de la física; su verdad depende de la experiencia).
Hume destaca este último tipo de conocimiento y defiende que se basa en la aplicación de la ley de causa-efecto en nuestras ideas,la cual se establece entre dos impresiones o ideas. La conexión entre ellas la establece la mente y se eplica porque una es anterior a la otra aunque la segunda sigue a la primera. Cuando la experiencia muestra en varias ocasiones dicha asociación entre los dos fenómenos, nuestra mente tiende a considerarlo constante y, sin embargo, esta conexión no está avalada por la experiencia, por lo que no sirve, ésto es una creencia de la mente basado en un hábito creado.

En segundo lugar hace una crítica a la metafísica cartesiana criticando la realidad exterior (res extensa), la idea del yo (res cogitans) y la idea de la existencia de Dios (res infinita).
Afirma en primer lugar que la realidad exterior es una simple creencia de la mente porque ésta no nos da la causa que produce nuestra impresión (es decir, el efecto de ella),
En segundo lugar defiende que el yo no es una idea verdadera porque lo que entendemos propiamente como ''yo'' es un conjunto de impresiones o ideas.
En cuanto a la idea de Dios justifica que no podemos demostrar sus existencia, ya que, no tenemos ninguna impresión de él.
En conclusión, Hume piensa que más allá de las impresiones no podemos conocer nada con seguridad.

En política, Hume hace tímidas aportaciones en las que rechaza las teorías del contrato de Locke y Hobbes, reconociéndolas como teorías ficticias al no tener ninguna experiencia de, por ejemplo, el llamado 'estado de naturaleza'. En contraposición, defiende que vivimos juntos por utilidad.
También explica el origen del hecho del poder político: procede o bien de los resultados de guerras, o bien por tradición o bien por pactos de los que tienen más fuerza económica.

Por último, en el campo de la ética (emotivismo real), Hume también critica al racionalismo: afirma que la razón es incapaz de mover al hombre, pero sí lo hacen los sentimientos, pasiones o emociones del hombre. La razón nos informa tan sólo de lo que es el hombre, no de cómo debe ser o comportarse. Si confundimos estas dos cosas, caemos en la falacia naturalista (confusión de los hechos morales o inmorales).


CONTEXTO

Hume vive en el siglo XVIII, un siglo de revoluciones agrarias, demográficas y económicas iniciadas en Gran Bretaña y después extendidas por el resto de Europa. Se dió un aumento de cultivos, lo que supuso un incremento de la población, también se hicieron descubrimientos y avanzes tecnológicos, como la máquina de vapor, que supusieron tanto una mejoría económica para el país como un hecho que favorecería a la Revoluciñon Industrial.
Los descubrimientos del Nuevo Mundo favorecen también a la burguesía comercial, provocando un ascenso de esta clase. Aparece la sociedad de clases.
En cuantro a política se sustituyen las monarquías absolutas por las parlamentarias, llevadas por el liberalismo político teorizado por Locke y Rosseau, las cuales se caracterizaban por división de poderes de Montesquieu.
En este mismo siglo destaca el descenso de religiosidad de los europeos a partir de las críticas anticlericales y sociales que hacen los libre pensadores del momento, los ilustrados (defensores del deísmo).
Por supuesto, el siglo XVIII es el llamado ''Siglo de las Luces'' por las aportaciones que hace movimiento filosófico y cultural de la Ilustración. Los ilustrados tienen como meta acabar con la autoridad de la Iglesia, también con el fanatismo religioso, la superstición, intolerancia e ignorancia generalizada. Todas estas ideas tienen origen en los empiristas ingleses y después son desarolladas en mayor medida por los filósofos franceses.
Intentan resolver problemas humanos mediante la razón, aunque, sobre todo la Ilustración inglesa, se opone al racionalismo y aunque tienen dos características en común (interés por el subjetivismo y por los temas gnoseológicos), también diferencia a las dos corrientes filosóficas el psicologismo empirista; la defensa, por parte de los empiristas, de que el conocimiento toma parte en base a los sentidosy la defensa de la física como modelo y no las matemáticas.

sábado, 29 de enero de 2011

Descartes (s. XVII y principios del XVIII)

Descartes inicia el movimiento racionalista.

Elaboró un método influido por la matemática,el cual se compone de cuatro reglas que nos ayudan a distinguir lo verdadero de lo falso. La regla de la evidencia nos manda no afirmar una idea como verdadera si no es evidente, es decir, si la idea no admite duda y es clara y distinta. En segundo lugar, la regla del análisis manda descomponer el problema en partes pero la de síntesis, sin embargo, manda recomponer las ideas analizadas para comprobar si se derivan otras nuevas. Por último, la regla del repaso nos manda revisar todo el proceso una vez acabado.

Aplicando este método, Descartes, en su metafísica, da incio al proceso de duda metódica (compuesta por tres niveles) con la aplicación de la regla de evidencia y somete a análisis todo lo que tiene en mente. Los niveles son: los sentidos, la indistinción entre sueño y vigilia y el de deus deceptor o Genio Maligno (que afirma que debe existir un ser maligno que hace equivocarnos siempre que pensamos). Con estos niveles, todos artificiales excepto el de los sentidos, se generalizan todo tipo de ideas.
Con este proceso, Descartes logra extender la duda hasta encontrar tres verdades.

En primer lugar establece que es una substancia pensante (res cogitans) y que, cuanto más dudamos, más demostramos que pensamos (cogito ergo sum). De esta idea de 'yo' extrae su atributo (el pensamiento) y sus modos (dudar,afirmar,negar, etc.) y expone su criterio de certeza: una dea es verdadera si, al igual que la idea de 'yo' es distinta y clara.
Clasifica las ideas según su origen, pudiendo ser adventicias (si proceden de los sentidos, externas al 'yo'), facticias (si proceden del 'yo' mismo) o innatas (si al nacer, ya contamos con ellas). También clasifica las ideas según los actos de pensamiento (en esta categoría todas son iguales) y según su contenido (mayor o menos realidad objetiva), siendo la idea de infinitud o perfección la que mayor contenido tiene.
Partiendo de ésto, Descartes intenta demostrar que esa segunda verdad (res infinita) es Dios. La primera demostración que usa se basa en el principio de causalidad: la idea de inifinitud y/o perfección no puede proceder del 'yo', puesto que la causa tendría que tener mayor realidad que la idea efecto. Luego, Dios existe.
Para reforzar la existencia de Dios, Descartes usa una segunda demostración, parecida a la de San Anselmo: al dudar demostramos que somos imperfectos, puesto que afirmamos tal cosa, tener la idea de imperfeccion en mente implica tener la idea de perfección. Esta idea no puede proceder del 'yo' (porque somos imperfectos). Luego, existe un ser perfectísimo que nos introduce en nuestra mente y conocimiento esa idea de perfección y que además en sus notas tiene la idea de existencia. Luego, Dios existe.

La tercera verdad que establece Descartes afirma que Dios es la garantía de nuestras ideas sobre el mundo (res extensa). Justifica la existencia del mundo usando la idea de la existencia de Dios, ya que, no podríamos estar seguros de esta idea sino lo justificara el proceso racional que parte de la idea de Dios.
Los modos del mundo son la figura y el movimiento, el atributo la extensión.


En cuanto a la antropología cartesiana, Descartes mantiene una postura dualista: el hombre es un compuesto de cuerpo y alma. El alma se identifica con la res cogitans y además es libre e inmortal. El cuerpo se identifica con la res extensa y está sometido a las leyes mecanicistas de la física y, además es mortal. La relación entre ellos la explicó con la identificación de la glándula pineal pero las respuestas más elaboradas las plantearon tanto Malebranche con su ocasionalismo como Leibniz con su armonía preestablecida.


Para finalizar, la ética de Descartes está caracterizada por su defensa a la moral provisional, compuesta por unas reglas que nos mandan obedecer las leyes y costumbres de un país, intentar cambiar nuestros pensamientos en vez del orden mundial y ser firme en el obrar. También defendió la libertad del alma.


CONTEXTO
Descartes vivió la mayor parte de su vida durante el siglo XVII. El siglo XVII es un siglo en el que se producen una serie de cambios, crisis y desequilibrios.
Económicamente, Inglaterra aún basa su producción en base a la agricultura, siendo el mercantilismo el sistema económico que lo organiza (ésto supone proteger el comercio nacional según sus riquezas).
La sociedad del momento sigue siendo estamental aunque cobran mayor importancia los financieros, los funcionarios, los mercaderes y los fabricantes.
El Estado tiene que hacer frente a varias revueltas y a amenzas de guerras civiles mientras que en Europa viven en contínua enemistad con los otros países y en guerra con ellos.
Los europeos del siglo XVII creen ciegamente en Dios, aunque esa creencia ya no es unitaria desde que se ha dado la Reforma protestante. Aún así, a partir de 1700 la fe se verá reducida, así como también la influencia que tenía el clero sobre el pensamiento de las gentes.
En esta etapa se produce una ''crisis de la razón'', con la crisis de la Escolástica y la crisis de las Universidades.
La cultura se nacionaliza y la teología deja de tomar importana a la hora de unificar conocimientos. El Barroco es el movimiento cultural y artística que refleja la moral burguesa del siglo XVII.
Se reflexiona sobre el tiempo y su fugacidad, sobre lo contingente y lo azaroso o sobre la apariencia.
En el panorama filosófico, el siglo XVII queda caracterizado por el Racionalismo, corriente que intenta encontrar certeza en el conocimiento filosófico queda la razón, la cual consideran una única herramienta útil si se quiere encontrar verdades (los sentidos son engañosos).
El modelo del que parten los racionalistas son las matemáticas. Además, triunfa entre ellos el subjetivismo.

Frente al racionalismo aparecerá, más adelante en GB, el Empirismo.

lunes, 6 de diciembre de 2010

Santo Tomás de Aquino (s. XII al XIV)

Santo Tomás de Aquino es el mejor representante de la Escolástico con influencias aristotélicas en el pensamiento cristiano. Reflexionó sobre todos los temas que de los que se ocupaba la Filosofía de la época.
En el tema de las relación entre razón y fe que San Agustín, y más tarde San Anselmo, habían defendido una subordinación con la primacia de la fe sobre la razón, fue apartándose a partir de la teoría de las dos verdades de Averroes (hay verdades que las da la razón y otras que las da la fe). Más tarde, Santo Tomás definió la relación entre ellas distinguiendo los campos que ocupan: cuando se distinguen por el objeto de estudio, la razón se ocupa de todo lo que conocemos por los sentidos y la fe lo que está oculto a ellos. Si se distinguen por su origen, decimos que la razón procede de la naturaleza y de lo físico, mientras que la fe procede de lo sobrenatural. En cambio, cuando las distinguimos por sus facultades en las que se apoyan, el entendimiento se relaciona con la razón y la voluntad con la fe. Si ocurriese que existe un problema del que se ocupan tanto la razón como la fey éstas se contraponen en el punto de intersección, la fe es la que debe guiar la respuesta.

Sin embargo, Santo Tomás dedicó más atención a las escrituras que trataban el problema de la existencia y esencia de Dios.
En cuanto al primer tema, se preocupa primeramente por la necesidad de demostración, concluyendo que sí es necesaria una desmostración de la existencia de Dios, pues no es una verdad evidente porque el predicado no está contenido en el sujeto. Siguiéndole, la siguiente pregunta de la que se ocupa es la de posibilidad de desmostración razonando que será posible siempre que se haga mediante proposiciones ''quia'' (las que a partir de efectos concluyen en las causas) y no las ''propter quid'' usadas por autores anteriores (las que parten de la causa para llegar a los efectos).
Por último, elabora cinco vías que parten de hecho empíricos, todas ellas con la misma estructura y deducción (Dios tiene que existir). El punto de partida es un hecho de experiencia conocido a través de los sentidos que necesita una causa explicativa (primer grado de la vía). El primer grado causa un efecto que tiene que ser explicado por un segundo grado aunque imposibilita una cadena de causas encontrando una causa primera o término de la vía: la existencia de Dios.
En cuanto a la esencia, asegura que no es posible conocer plenamente a Dios pero que podemos acercarnos a Él mediante otras dos vías: la de la negación (todo lo imperfecto en nostros no pertenece a Dios) y la vía de la perfección (Dios es todo lo positivo que tenemos).

En cuanto al problema de la creación, el filósofo añade una tercera distinción a las que confeccionó Aristóteles sobre los seres físicos. Ésta es la distinción entre esencia (eidós) y existencia (esse). Cuando Dios crea, da existencia a las esencias que Dios tiene en mente a modo de ideas. Éste, a diferencia de los seres contingentes que pueden existir o no, es necesario y ha existido desde y para siempre.
Santo Tomás expone un dualismo antropológico parecido al de Aristóteles (el hombre es un compueso de cuerpo y alma y ésta está dividida en tres niveles: vegetativo, sensitivo y racional). Sin embargo, en el alma racional nos asemejamos a Dios y tiene dos facultades: la voluntad, la cual se ocupa del conocimiento práctico; y el entendimiento, el cual se ocupa del conocimiento teórico.

El entendimiento tomista no tiene ideas innatas ni tampoco reminiscencia por iluminación divina, sino que, sobre lo dado por los sentidos, actúa la imaginación para darnos una imagen en la que va a actuar el entendimiento. El entendimiento agente separa lo común de lo particular y el paciente forma conceptos con lo común (labor de abstracción).

En cuanto a la Ética, Santo Tomás que vivimos con un único fin: alcanzar la felicidad. Para eso hay que adquirir unos hábitos virtuosos y, para ello, podemos auxiliarnos cde la razón o de la ayuda de que nos brinda Dios (leyes y la gracia). Distingue tres tipos de leyes: las leyes naturales, las cuales se encuentran entre las leyes eternas que provienen de Dios por razones divinas y entre las leyes positivas que han sido establecidas por la razón humana. Las leyes naturales son el reflejo de las eternas en el hombre; están constituidas por los principios de orden moral para que nuestra razón lo identifique a hacer el bien.
La ley moral se basa en la inclinación de los hombres hacia lo bueno y que se manifiesta como percepto de conversar la vid (alma vegetativa), en la procración y educación de los hijos (alma sensitiva) y en querer lla paz y hacer el bien como así también creer en Dios (alma racional). Las leyes positivas obedecen a las naturales.

Santo Tomás también hizo aportaciones a la Política, defendiendo la Teoría del ''Zoon Politikon'' de Aristóteles: el hombre es naturalmente un ser social. Defendió que la monarquia es la forma de gobierno más acertada, ya que, el rey es elegido por origen divino y, de esta manera, defiende también la subordinación de Iglesia y Estado.

domingo, 5 de diciembre de 2010

San Agustín (siglos IV - XI)

Pensador cristiano de la Patrística, influido por Platón. Es el primer autor que establece las relaciones entre razón y fe. Cuando se encuentran el cristianismo y la fe surge el problema, ya que, puede darse que se difieran entre ellas. San Agustín explicó la relación de la siguiente manera: la fe para el filósofo debe dirigir a la razón y la razón debería estar subordinada a la fe. De tal forma que la razón será la que conduzca la fe y ésta debe quedar explicada por la razón.

En el ámbito gnoseológico, San Agustín desarrolló su Teoría del conocimiento, la cual tiene una base completamente platónica (Teoría de la reminiscencia). Parte de la afrimación de que el ser y la verdad son inmutables. El conocimiento de esa verdad está en nuestro interior y de lo que pensamos, por lo tanto, para descubrir la verdad tenemos que recurrir a el conocimiento de las verdades eternas (VV.EE.) y concluiríamos que Dios es el creador de éstas. Por tanto, Dios nos ilumina el entendimiento, lo que nos permite captar o conocer la verdad. De este modo, distingue entre ciencia (conocimiento de las verdades eternas) y sabiduría (el conocimiento de Dios).

Para demostrar la existencia de Dios, San Agustín parte de el conocimiento de las VV.EE. (como las matemáticas) y, consiguientemente, nos preguntamos de dónde proceden para concluir después que éstas deben proceder de Él, pues es quien ilumina el entendimiento del hombre para conocerlas.

De la misma forma, el filósofo se ocupa de la esencia de Dios y de demostrar la creación del mundo partiendo de la nada. Para explicarlo se basa en las ideas que están en su mente. Esas ideas actúan como modelos para crear la materia. Con la creación del mundo, también se crea el tiempo, el cual es lineal (comienzo y fin).

También con la creación aparece el problema del mal: es contradictoria la existencia del mal con la de Dios (si éste es sumamente bueno). Se responde a por qué existe el mal de la siguiente forma: puesto que el mal no es en sí mismo, sino ausencia de bien y sabemos que Dios crea el bien, se concluye que el mal procede del hombre mismo y, además, se distingue entre mal moral (pecados) o físico (que procede, a su vez, del moral).

El hombre es un compuesto de alma y cuerpo, por lo tanto, en la antropología agustiniana, se sigue defeniendo la idea de dualismo ya presente en Platón. El alma es inmortal y hereditaria (se hereda de los padres), pero el cuerpo cambia y muere. El alma tiene dos facultades, el amor y la memoria. El primero permite la unión entre hombres o bien el conocimiento de el mundo y su sociedad y eleva al hombre hacia la existencia de Dios. La memoria, en cambio, da sentido a nuestra vida y la organiza.

Dios crea al hombre con libre albedrío, capacidad de elección que puede llevar al hombre a hacer el bien o pecar, y con libertad, tendencia hacia el bien. Tener virtud, para San Agustín, significa ser caritativo, amar a Dios y a los hombres, voluntariamente.

En su obra La Ciudad de Dios afirma que lo que une a los hombres en comunidad es el amor, teniendo los objetos de éste un fin terreno o ultraterrenal y, si se vive según el espíritu, quedar definido como 'Ciudad de Dios'. En la Ciudad de Dios tanto la paz como la justicia son perfecta, pero en la terrena la paz depende de la justicia y por eso hay que recurrir a la coacción legal mediante leyes y castigos por incumplimiento.

También defiende que el tiempo es lineal y no circular, como creían los griegos.